Al otro lado del río (Drexler)

"Todo está guardado en la memoria ...." (L.Gieco)

jueves, 8 de marzo de 2012

de una Sebastiana en Aysén .....


He aguardado muchas noches las primeras señales del día.

… Se acordó un primer corte en la salida a Balmaceda (allá está el Aeropuerto), para “dar un respiro” a los compañeros y compañeras que llevaban días de represión brutal en el Puente de Puerto Aysén. De hecho, Fuerzas Especiales se trasladó a Coyhaique (65 Km)… algunos compañeros nos iban avisando: “están en el cruce”… “llegan en quince minutos”… Llegaban los amigos, pidiendo pasar, porque perderían el avión,  otros intentaban  tirarnos los vehículos encima. Se dejó pasar a quienes venían al Hospital desde el sector rural… Estuvimos allí varias horas, y no tuvimos represión… pero “se dio un respiro a Puerto Aysén”
            Creció la movilización en Coyhaique  y también la represión. Al llegar las tardes se armaron muchas barricadas en todas las poblaciones… Para mi, hubo cuatro noches de terror en un pueblo que NUNCA, JAMÁS había visto ni imaginado a FFEE, zorrillos y guanacos,  irrumpiendo en sus plazas y pasajes.
            Hasta en mi propio hogar entró su gas lacrimógeno, luego de que junto a vecinos y vecinas, en un par de pequeñas barricadas, con nuestros niños y jóvenes conversábamos y tocábamos nuestros tarros (casi una orquesta con baldes habían armado los chicos y chicas), de pronto se cortó la luz e irrumpió FFEE. Un vecino tardó un poco más en cerrar su puerta, ante la que explotaron tres bombas lacrimógenas… dos bebés asfixiados y una embarazada afectada… y todos sin comprender tal brutalidad ante unos vecinos y vecinas absolutamente pacíficos, sin siquiera una piedra en la mano… Pudimos hacer la denuncia por la radio…y esa noche fuimos escuchando una y otra vez situaciones semejantes.
            Las barricadas prendieron innumerables por las poblaciones, los vecinos y vecinas se organizaron muy rápido, y se activaron las redes movilizadoras y protectoras.
Entre otros, los Observadores y Observadoras recorrían (recorren aún) las barricadas cada noche, muchas veces a pie o en bicicleta, organizados por sectores, conversando con los vecinos, conteniendo, recogiendo los testimonios y evidencias de la represión.
Nosotras partíamos temprano hacia el Hospital, asegurando la credencial, la máquina fotográfica, lápiz y cuaderno, y los C. Identidad. Allí, luego de un par de barricadas, en el centro de nuestra ciudad,  en medio del silencio, la oscuridad y la lluvia, algunas veces la micro de FFEE y los retenes móviles fueron  los únicos vehículos que topamos en nuestro camino.
No quiero hacer un recorrido ordenado por el recuerdo de esas noches, pero no puedo dejar de decir:
…Una madre lleva a su hijo, para que reciba atención médica. El joven tiene un corte en la cabeza, y golpes en diversas partes del cuerpo…Mientras ingresa a Urgencia, irrumpe FFEE en la Sala de Espera, unos 15 o 20 carabineros… con gran violencia arrestan al hermano del herido y a una joven que los acompaña. Caen al suelo algunas personas, nos empujan, la mamá (que iba en pijama), se aferra al carro policial en que han encerrado a su hijo, rogando que se la lleven a ella también, “yo le pedí que me acompañe”. A raíz de este forcejeo hubo golpes, heridas, una mujer desmayada, un padre muy enfermo que llegó más tarde, con los apósitos propios de su tratamiento, para acompañar a su familia.
Esa noche y otras, FFEE ingresaron o retiraron detenidos por puertas laterales del Hospital, y no por donde se encontraban las Observadoras y otros voluntarios, que fortalecieron rápidamente ese punto de observación.
La noche siguiente también tuvimos detenciones de acompañantes dentro del Hospital, por FFEE. Se realizó escáner a dos jóvenes, tres hospitalizaciones “todos con carácter médico legal grave”. Los vecinos y vecinas nos relatan que el vehículo policial embistió contra los manifestantes, atropellando a uno de ellos, quien cayó al suelo… carabineros golpea al caído, y también al amigo que fue en su auxilio. Más tarde nos cuentan también cómo carabineros, mientras se trasladan al hospital, les gritan y molestan con gestos, desde su vehículo policial. 
Durante esas noches llegó también un hombre a quien le impacta una lacrimógena en herida aún con vendas por operación en un pié… una joven  embarazada, a quien los voluntarios recogieron y trasladaron inconsciente a causa de las lacrimógenas en su hogar,  otra persona muy asustada, que no nos da su identidad.
 A raíz de estas situaciones, ágilmente se coordinó la presencia de abogados y voluntarios con cámaras en el Hospital, y muchos heridos comenzaron a ser atendidos por médicos voluntarios y personas capacitadas en sus propias poblaciones. Yo misma los vi salir, en vehículos y bicicletas, con bolsas botiquines previamente preparadas, desde la sede de ANEF, que fue nuestro refugio por estas noches.
También fueron oscuras y frías las noches de la toma de la Plaza… La segunda noche, alrededor de las 5 de la mañana decidimos consultar acerca de sus intenciones a  carabineros de FFEE, que se vestía sus “implementos” frente a nuestros propios ojos, ya que muchos de los participantes dormían a esa hora en algunas de las 20 carpas  instaladas en los pastos. “Estamos por otra cosa, váyase y duerma tranquila no más” me respondió el carabinero, con tono poco tranquilizador. Igual despertamos a nuestros compañeros y compañeras, y nos preparamos… Alrededor de ¡ciento cincuenta! efectivos nos desalojaron hacia las 7:30 de la madrugada.
A pesar de mi terror a las noches oscuras, creo que se acercan las madrugadas. La pregonan los amigos y amigas que conocí estas noches, y los de antiguas luchas, y los que mandan hermosas fotos de ánimo por internet. Hombres y mujeres generosos y valientes a morir, que asumen un puesto en esta enorme comunidad, ya sea organizando a través de un celular, ya sea partiendo en autos escasos de combustible, o en bici o a pie, a lo que se requiera; ya sea levantando ollas comunes; haciendo denuncias, o abrazando a una hermana complicado…, o transmitiendo o escuchando las persistentes ondas de una radio….
Son algunos desordenados recuerdos de momentos oscuros, pero esperanzados de claridad…

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